Hay imágenes que explican un Mundial mejor que cualquier estadística.
No son goles. No son atajadas. No son trofeos.
Son personas.
Y si hubo una persona que logró representar la alegría pura de Argentina durante Qatar 2022, fue ella: la inolvidable “Abuela La La La”.
Mientras millones de argentinos sufrían, gritaban y se abrazaban frente a una pantalla, en una esquina de Buenos Aires comenzaba a nacer una de las historias más hermosas que dejó la tercera estrella.
Todo ocurrió de manera espontánea. Sin marketing, sin cámaras de televisión preparadas y sin buscar fama. Después de una victoria de la Selección, una señora salió a la puerta de su casa con una bandera argentina para festejar con los vecinos. Los jóvenes del barrio comenzaron a cantarle:
«¡Abuela, la la la la la… abuela, la la la la la!»
Y algo mágico sucedió.

Cristina, una mujer de 76 años del barrio de Liniers, que se hizo famosa por festejar los goles de la Selección en la calle con los “Pibes de Luro».
El video recorrió las redes sociales en cuestión de horas. Lo que había empezado como un festejo barrial se transformó en un fenómeno nacional. La mujer, llamada Cristina Mariscotti, pasó de ser una vecina más a convertirse en una de las caras más queridas del Mundial.
Pero la historia iba mucho más allá de un simple viral.
Cristina representaba a las madres, a las abuelas, a los vecinos de toda la vida. A esa generación que vio campeones a Kempes en 1978, que lloró con Maradona en 1986 y que soñó durante décadas con volver a levantar la Copa del Mundo.
Cada vez que Argentina ganaba, los hinchas llegaban hasta su casa. La esquina se llenaba de banderas, bombos y celulares grabando. Todos querían cantar con ella. Todos querían abrazarla.
Sin darse cuenta, se había convertido en una cábala nacional.
Lo más emocionante era que Cristina jamás perdió la sencillez. Decía que le sorprendía todo lo que estaba pasando. Que ella solamente quería divertirse y compartir la felicidad con los chicos del barrio. Incluso contó que sentía un enorme cariño por los jóvenes y que no entendía por qué tanta gente se emocionaba con su presencia.
Tal vez la respuesta sea simple.
Porque en un país golpeado por los problemas cotidianos, ella apareció para recordar algo fundamental: la felicidad compartida todavía existe.

Mientras Messi perseguía el sueño de toda una vida y la Scaloneta avanzaba hacia la gloria, la “Abuela La La La” se transformó en un símbolo inesperado de unión. No importaban las diferencias políticas, económicas o sociales. Durante unos minutos, todos éramos parte de la misma canción.
Y cuando Argentina finalmente conquistó el Mundial más emocionante de la historia, aquel que terminó con Lionel Messi levantando la Copa en Qatar, millones de argentinos sintieron que también ganaba ella.
Porque los Mundiales se recuerdan por los campeones.
Pero también por las historias que dejan.
Y entre tantas postales inolvidables de Qatar 2022, siempre habrá un lugar reservado para esa mujer que salió a festejar con una bandera celeste y blanca y terminó convirtiéndose en la abuela de todo un país.
La “Abuela La La La” no hizo goles.
No levantó la Copa.
No jugó un solo minuto.
Pero logró algo igual de importante.
Hacer sonreír a millones de argentinos cuando más lo necesitaban.