A unos 300 metros del hotel donde se concentra la Selección Argentina en Kansas City, descansa un motorhome que se volvió punto de encuentro de la pasión albiceleste. Lo llaman “La Scaloneta” y es mucho más que un vehículo: es un símbolo itinerante del sueño mundialista.
Detrás de esta creación está Hernán Romero, un argentino nacido en Villa Bosch que lleva casi tres décadas viviendo en Estados Unidos. Integrante de un grupo de hinchas que acompaña a la Selección con bombos y banderas, su historia está atravesada por la resiliencia y la pasión por el fútbol.
A los 34 años, Romero enfrentó un diagnóstico de cáncer de colon que le dio apenas un mes de vida. Sin recursos ni cobertura médica en ese momento, logró salir adelante gracias a la ayuda de organizaciones solidarias y un equipo médico que le permitió iniciar una larga recuperación. Tras un año sin poder trabajar y un proceso de rehabilitación física intenso, encontró en la creatividad una forma de reconstruirse.
“Canalizá esto por algún lado”, le dijo su médico. Esa frase fue el punto de partida para un proyecto que terminaría marcando su vida: intervenir su camioneta y transformarla en un homenaje rodante a su identidad argentina.
El diseño del motorhome llevó cerca de un año de trabajo. La instalación del ploteo demandó más de 10 horas continuas de labor junto a amigos y colaboradores que lo ayudaron a dar forma a una idea que creció desde la pasión y la perseverancia.
El resultado es una casa rodante celeste y blanca, decorada con símbolos del fútbol argentino, referencias culturales y el lema que la define: “fútbol, mate y asado”. Un espacio que funciona como búnker, punto de encuentro y bandera ambulante en cada ciudad donde aparece.
Hoy, “La Scaloneta” no solo acompaña el recorrido de la Selección, sino que también cuenta una historia de vida que mezcla superación, identidad y fútbol en estado puro.