Ricardo Bochini, el eterno “Bocha”, volvió a aparecer en escena con una de esas historias que mezclan nostalgia, fútbol y devoción por la Selección Argentina: acompañará el Mundial 2026 viajando en un motorhome, siguiendo al equipo partido a partido por Estados Unidos.
El ídolo de Ricardo Bochini —símbolo de Independiente y campeón del mundo en 1986— anunció que recorrerá el país sede del Mundial en su propio “Bochamóvil”, una casa rodante preparada para vivir la experiencia mundialista desde adentro de la ruta.
La idea no es solo viajar: Bochini planea seguir a la Selección Argentina en cada ciudad donde juegue, transformando el motorhome en una especie de cuartel futbolero móvil. Desde allí grabará contenidos, charlas y recuerdos para su canal, en un formato íntimo, casi de bitácora, donde el viaje vale tanto como el resultado.
La imagen es potente: un ídolo histórico, que supo compartir cancha con Diego Maradona en la conquista de México 1986, ahora recorriendo carreteras norteamericanas para seguir a la nueva generación liderada por Lionel Messi y dirigida por Lionel Scaloni.
Hay algo de continuidad generacional en ese gesto: el “Bocha”, que durante años fue el enganche soñado de un fútbol argentino más de toque y pausa, ahora elige otra forma de jugar su partido emocional. Ya no desde el césped, sino desde la ruta, entre banderas, mates y pantallas que marcan cada hora de la Selección.
El motorhome, convertido en símbolo, funciona casi como una extensión de esa pasión argentina por el Mundial: seguir a la Selección como sea, incluso viviendo literalmente detrás de ella. En ese recorrido, Bochini mezcla historia, identidad y presente, como si el fútbol argentino fuera una sola línea que une los años dorados con la actualidad.
Más que un viaje, es una manera de estar cerca. Y en el fondo, una escena muy argentina: alguien que no quiere perderse nada, aunque eso implique hacer miles de kilómetros detrás de una ilusión.